REQUIEM A UN POETA

"A la memoria del Gran Poeta Cubano: Enildo Padrón"
Hermano y Amigo

Zoraida Armengol


Vuelo a lo eterno, para seguir viviendo.


Enildo siempre voló y compartió su vuelo. Nos enseñó a volar. Más esta vez voló tan alto que no le podemos ver. Su vuelo poético debía seguir dando frutos en una dimensión más alta que la nuestra. Su estela de blanca espuma todavía nos ilumina y a la sombra de sus versos, todavía nos preguntamos: ¿Por qué se van los buenos, los sabios, los nobles?
 Nos apegamos tanto a su mágica sonrisa que no nos conformamos, a sus ojos dulces expresivos, que no nos consolamos. Ahora, su voz sólo resonará fuerte en lo más hondo de nuestros corazones, y con el pasar del tiempo, siempre nos inundará la intensa alegría de haberlo conocido. El recuerdo estará repleto de su amor por los amigos, a quienes muchos de ellos llamó sus hermanos, sin medir para ello, el tiempo compartido. Del mismo por su familia, su Dios y su Cuba; esa tierra, querida en demasía. Lo vimos sangrarpor sus heridas y cantarle con amor compadecido, ante su irremediable destino. El Poeta de Matanzas, el Poeta de la décima, se sentía feliz ante nuestras sinceras manifestaciones de cariño. El no quería partir todavía, a pesar de que su alma estaba lista para ello. La vida le había cumplido varios de sus más queridos sueños, y el poder contarcon nosotros, era uno de los más bellos. Nació una nueva estrella. Hoy hay más abundante luz en el Universo. Un grande que vivió en pequeño, nos regaló su filosofía de vida, su fuerza expresiva. Sus originales versos, con olor a rocío retoñado, nos obligan a mejorarnos cada día. 
¡Cuánta belleza derramada! ¡Cuánta verdad plasmada, cuánto sentimiento y efusividad en un río torrencial, que siempre encontraba el mar! Unos dicen que fue tocado, por la musa y la mano de Dios; otros, que era el mejor; para mí fue más: Fue y es una dádiva para el corazón. Certero y romántico, sabía cómo escribir el amor; desde cualquier ángulo, con el matiz indicado, poniéndose en los zapatos de cualquiera. Sus sobresalientes metáforas nos levantaban de la cotidianidad y sacaban brillo a nuestras miradas. Nos sembró un jardín de amapolas y mariposas en lo profundo. Conmoviéndonos una y otra vez. Ahora sólo nos queda regarlas. 

¿Qué que tiempo hacía que conocía a Enildo? Muy poco, casi nada, apenas un año; lo suficiente. El tiempo sólo mide, cuánto y cómo lo vives. Fue a través de su libro que pude llegar a su ser, a lo más especial de él. 

Hermano mío, eres uno de los hombres más sencillos y humildes que he conocido; contrastando con tu modestia, esa calidad humana y talento innato, gigantescos. Me admiraba tu positivismo contagioso. No abuso de los vocablos "siempre" y "nunca" porque los guardo para cuando son absolutamente necesarios. Cuando termine estas palabras, no tendré tu fuerte apretón de manos, como en antaño..., ni tu mirada de aprobación, ni tu sonrisa medio confabulada, de genuino maestro. Más, ya para entonces, me habrás susurrado, la verdad más grande de entre las tantas que conocemos: 

"Los poetas nunca mueren. Los poetas, viven siempre".
Te quiero mucho Enildo, te quiero.
Nunca te vamos a olvidar, te vamos a amar siempre.

11 de enero del 2002 



EN BUSCA DE MAS VIDA

Nacemos a la vida
en camino a la muerte.
Es la única garantía;
atravesar un día el puente.
Mas nos alarma,
nos entristece y sorprende;
no importa si era esperada,
o si ocurrió de repente.
Avanzamos hacia ella,
tornando lo gris en verde.
El tiempo se nos va volando,
llega, cuando menos se quiere.

Vuelan los conocidos;
a los desconocidos besa la frente.
Marchan los seres queridos
a playas de amor transparente.
Más cuando se va un poeta,
si poeta tú te sientes,
algo de ti él se lleva,
una parte tuya, también muere.
Porque forman un Alma Una
quienes en risa y llanto se vierten.
Mas por cada uno que se va,
 ésa entidad se hace más fuerte.

Yo sé que desde donde están,
la vida aún más les florece.
Y que siempre van a esperar
por el ángel que nos reencuentre.
Si nos extasiaban sus versos,
¿qué no crearán al reconocerse,
almas finalmente libres,
liberadas por la muerte?
Los poetas...  no se van del todo,
viven en un eterno presente.
Entre todos son los únicos,
que mueren, para vivir siempre.

 

 

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