Mark estaba cansado
de permanecer estancado siempre en las mismas riveras y deseaba viajar, conocer mundo. Le habían hablado que al
otro lado de las montañas había hermosos parajes, llenos de alimentos, hermosas cangrejitas y simpáticos cangrejitos de aguas dulces, como él
mismo.
Tenía temor de
cruzar ese gran charco, que además sus aguas eran saladas,
desagradables por demás, pero al mismo tiempo, la curiosidad lo
mantenía en vilo. Así que un día cogió su maleta y despidiéndose de sus
familiares y amigos tomó rumbo al sur. Todos le pedían que se quedara
ya que no conocía a nadie, ni tampoco el idioma que hablaban en esos
lugares.

Dibujo: Marcia Hernández - Colegio
Las Cumbres (3er. grado)
Pero nuestro
intrépido Mark emprendió su aventura. Primero tuvo que subir por todo
el estado de Florida y así tomar rumbo oeste para luego comenzar a bajar
por México y toda centro América. El viaje fue largo y agotador.
Además empezó a tener los problemas que le habían mencionado sus
amigos, él no entendía el español y los demás cangrejos no entendían el
ingles. Pero Mark no se asustó, siguió adelante.
Un día, muy cansado,
arribó nadando a través de hermosas cascadas a un río lleno de
aguas dulcemente cálidas. En sus orillas había cantidad de
cangrejos como él, pero lo más bonito fue cuando levantó su tenaza
derecha y dijo: “Hi”. Los demás cangrejos le respondieron con otro
alegre: “Hi”. Había pues llegado a un lugar para vivir.