Hoy se subió a mi almohada una jirafa, le conté la historia de la
leche asada. Ella aplaudió la historia y juntas alegres nos pusimos a saltar en
la cama, lo hicimos varios días no tan seguidos, pero la última vez rompió el
techo con su cabezota, se quedó si vieran ustedes con una cara de anodada y
miraba al cielo. El techo hizo: plum plum.
Vino mi amiga Soledad que ante esta calamidad me dijo:
-Yo repararé el techo y no despidas a tu jirafa, es nuestra amiga.
Animación Francisco A. Villarreal
La jirafa repuesta ya del susto recordaba –otra
vez- la historia de la leche asada, le puse una fuentaza en el patio de
mi casa. Si vieran su cara de placer mientras comía. Me preguntaba
que de tanto comer este postre, no se enfermaría del estómago. Eso si
les digo ella no estaba asada. Sonreía y enseñaba sus dientotes,
hasta que finalmente cayó al suelo con un intenso dolor de barriga. Fui
a la farmacia, con una receta del veterinario y le traje calmantes.
Ahora está tirada en el jardín, toma el sol alicaído de las
cinco de la tarde.
Esta jirafa cómo se divirtió con la leche asada y su historia; historia de la
leche asada parecida a la historia de Sherezade.