ENTREVISTA EXCLUSIVA
A
VIVIANA ALVAREZ

Por Elisabet Cincotta

 

Viviana Álvarez, poeta argentina, de la Provincia de Buenos Aires, Lanús se destaca por su hacer poético breve y profundo, creadora de imágenes variadas que provocan en el lector sus propias evocaciones.
Café por medio, en algún barcito de la calle Irigoyen de su Lanús natal, hoy nos disponemos a disfrutar de esta mujer que le sonríe a la vida, valientemente cada día, que habla de su hacer cotidiano y encuentra caminos donde otros se perderían en la desazón.

Viviana, Lanús es tu ciudad natal, hay en ti un apego hacia tu lugar. Qué provoca ese sentir de arraigo tan profundo.
Es cierto Eliss, es muy profunda la raíz que me une a Lanús. Precisamente por eso, es mi raíz, el lugar donde nací y crecí. Dónde di mis primeros pasos y donde me enamoré por primera vez. Mi lugar en el mundo. Esa calidez de barrio donde todavía la gente se sienta en la vereda las tardes de verano, desafiando la inseguridad. Lugar de contradicciones, enormes edificios y barrios obreros. Lugar de trabajadores, los talleres del ferrocarril aún traen el rumor de las gentes marchando a sus labores. Esa cosa de infancia, esa nostalgia de años idos. Lanús es una maravillosa mezcla de sentimientos que plasman colores en mi ser.

Cómo mujer, la vida te ha dado un duro golpe, tu decisión no siempre es la que toma una mujer en la misma situación. Podrías dejar aquí un testimonio que transfiera a ellas la fuerza que tú has tenido.
Muchas veces la vida nos pone a prueba a través de caminos insondables. Es muy difícil romper con un vínculo que te une a una persona que te maltrata. Porque te desvalorizan, primero desde lo sicológico, luego, a través de la violencia física. Y se crea una especie de dependencia, a partir de creer lo que se nos dice a diario acerca de nuestra inutilidad. Pero se puede salir, romper el círculo vicioso.
Ante todo es la firme convicción que nadie es superior a nadie, y sobre todo, que nadie tiene derecho a mal tratarnos. Como mujeres somos valiosas y fuertes. Lejos está esto de una postura feminista, pero sí es necesario entenderlo y hacerlo carne.  Para no permitir que se nos abalancen encima con la intención de dañarnos físicamente.
Luego es despojarnos del miedo.  Las amenazas, por más fuertes que sean, no deben paralizarnos. Porque afuera de ese círculo vicioso, siempre hay gente presta a ayudar, y no siempre es la familia.  En mi caso sí. Mi familia y amigos formaron un cerco infranqueable. Pero si no se halla en los más cercanos la contención necesaria, hoy día existen muchos lugares y centros para facilitar este paso. Desde el apoyo de un sicólogo, hasta charlas con otras mujeres pasando por la misma situación.
La ayuda sicológica es importantísima para reunir los retazos de personalidad que quedan diezmados y, para darnos cuenta que es importante este “presentar batalla”, poner distancia entre “él y yo”.   Y eliminar la culpa por los hijos. No es sano que las criaturas crezcan en un hogar donde a la madre se la maltrata. No es sano porque su futuro se labra de manera distorsionada.   Pero, lo principal, es alejarse del miedo, pedir ayuda. No tener vergüenza de hacerlo. Con el silencio nada se gana. De hecho, el silencio es el mejor cómplice que los golpeadores tienen.   Y recordar siempre que estos hombres tienen un perfil que se repite en todos los casos, seducen a los de afuera, son amables y simpáticos, educados, correctos por demás, y es muy posible que entonces, los de afuera, descrean de nuestros dichos. Pero ni siquiera eso deber ser valla para alejarnos de una situación destructiva, que jamás tiene un buen fin.

 Además de escribir tienes una actividad, tu trabajo. Cuál es. Cómo te sientes realizándolo.
Mi trabajo… en contraposición con mi amor por las letras, soy tesorera en una empresa privada. Una paradoja. Amo mi trabajo, pese a estar entre números y dinero todo el día. Es adrenalina pura, no es aburrido. Trabajar en una tesorería es dinamismo puro, es caminar al borde del precipicio siempre y eso lo hace muy interesante, porque las neuronas tienen que estar a full permanentemente.

Junto con Martín Chaile hacen un programa radial en un horario nada convencional y en sábado. Un programa que cautiva por su tónica, formato y la palabra de ambos realizadores. Puedes contarnos algo de este programa.
Un 9 de diciembre de 1984, el periodista Juan Martín Chaile creó “Para Todos”, programa en el que siempre propuso la comunicación independiente y pluralista. Allá por el 4 de setiembre de 2003, concurrí como poeta invitada y tres programas más tarde, Martín (el Negro) me invitó a co-conducir con él. Generosamente me enseñó, y sábado a sábado continúa haciéndolo, las artes de estar detrás de un micrófono.
“Para Todos” (AM 1320, Radio Ciudad de Lanús, sábados a las 0:00 horas) propone el periodismo   en libertad, es un programa abierto a todas las expresiones. Magistralmente, cada sábado Martín da un pantallazo de la actualidad con mucha claridad. Y esta poeta lo acompaña en la lectura de poemas, toques de humor y alguna que otra lectura “feminista” y por supuesto celtismo. Estoy convencida que hacemos una buena dupla.

Por qué escribir
Escribir es la vida misma. Personalmente, lo vivo como un don. Al encarnar a esta vida, Dios me tocó en el hombro y dijo “te vas a poder expresar por la palabra escrita”.
Escribir para trascender. No desde la egolatría que todo lo empequeñece, sí desde el suponer que algún día, alguien puede llegar a leer mis poemas y… si le sirve para algo… trascendí.
Escribir es ver verdes donde los demás ven grises, es ver un cuerpo donde todos distinguen un vaso. Es la expresión máxima del alma que borda hojas en blanco, les da vida.  

Hay una característica especial en tu poesía y es la brevedad con sentido. Por qué Viviana es breve en su decir.
Hice dos talleres literarios. En el primero, me enseñaron a no utilizar demasiados adjetivos. En el segundo, de la mano de “mi maestro”, el poeta de Lanús, Juan Carlos Marchesi, aprendí a utilizar aún menos adjetivos, a casi no usar artículos y a encontrar la música del poema.  Esto lo hice carne y, lentamente mis poemas se fueron acortando.
Hoy día, la brevedad, es algo que fluye naturalmente. Me resulta muy difícil escribir un poema de más de diez versos (que en mi estilo ya es extenso).
No es algo que me proponga, fluye de esa manera. Pocas palabras para plasmar imágenes que dejen en libertad al lector de imaginar lo que desee.

Viviana siente todo lo celta. Por qué, qué fluye desde ti en este sentido.
Es causal que Viviana sea de origen celta (Niniane). Siento un profundísimo amor por el pueblo celta, sus costumbres y su música. Celebro sus festividades y lo llevo muy arraigado en mí. Estoy convencida que este sentimiento proviene de alguna vida anterior, en la que debo haber deambulado por mi amada Irlanda o mi no menos amada Inglaterra con sus menhires y dólmenes. Mis ancestros son gallegos por parte paterna, hubo allá por el año mil, un profundo y profuso intercambio entre Irlanda y Galicia. Supongo que debe haber sangre irlandesa en esta rama de mis antepasados.
Los celtas eran nómades, un pueblo que se extendió desde España hasta Turquía y por supuesto, las Islas Británicas. Mal llamados bárbaros, eran gentes muy sabias, adoradores y observadores respetuosos de la naturaleza, eximios artesanos. Y guerreros valientes.   En sus grabados de espirales se encierra toda la magia del infinito, principio y fin que se tocan.   Creyentes muy cuidadosos de la magia y los seres elementales (elfos, leprechauns, hadas de todo tipo, nereidas y ninfas).   
Esta sensación de haber nacido en lugar y tiempo equivocados me acompaña de pequeña. Y esto se nota en mis leyendas celtas, que más allá de generarse como consecuencia de lecturas, nacen desde lo más profundo de mi alma.   Siento las raíces celtas como propias.
Siento nostalgia cuando veo fotos de los acantilados irlandeses o Stonehenge.   Desde pequeña me sentí atraída por el ciclo artúrico y sus caballeros en busca del Santo Grial. Deslizarme en esas lecturas me llevaba siempre al medioevo inglés.   Principalmente, al escuchar las gaitas, me invade una nostalgia muy fuerte, con alguna pincelada de melancolía, por aquellas tierras que algún día he de conocer.  

Hay cierto personajes en tus textos a quiénes humanizas y les otorgas un halo de ternura muy especial. Podrías referirte a ellos.
Mis amados vampiros. Representan la melancolía, sentimiento con el que me identifico profundamente, la solitud absoluta, el romanticismo.
Una especie de desprotección, pese a su alimentarse de sangre. Pues deben transitar la eternidad sufriendo la pérdida de quienes aman. De ahí su nostálgica soledad y reclusión.
Me atrapa ese romanticismo que tienen como halo, esa mirada perdida en horizontes de perpetuar su amor hacia el ser elegido.
Además de un implícito erotismo que conlleva su imagen, su mirada fuerte. Todo esto hace que los redima siempre en mis poemas, por ese sufrimiento ancestral que acarrean por eras y eras.

Viviana escritora, qué poetas han sido los que marcaron tu transitar por las letras.
De niña me gustaba leer a Julia Prilutzky Farny o Poldy Bird, en la adolescencia Bécquer, Neruda, Alfonsina. Ya de adulta descubrí la intensidad de Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar. Me gustan las imágenes poéticas de Mario Benedetti , la locura de Oliverio Girondo y la perfección de Jorge Luis Borges. Aunque me declaro lectora compulsiva, libro que llega a mis manos, lo leo.

Qué poemas de otros poetas te hacen volar en esa imaginación melódica que la poesía ofrece.
No podría decirte un poema o un autor en particular. Sí me cala muy profundo el decir de Alejandra Pizarnik, una poesía doliente. Más aún conociendo su historia.
Como disparador para la creación de poemas, me baso en sensaciones y muchísimas veces en palabras que, por ejemplo, dicen mis amigos cuando nos reunimos. Una vez un amigo dijo “ahora es tarde” (refiriéndose a la hora) y llegaron a mí imágenes sobre las cosas tardías de la vida y tomé su frase para crear un poema.
Aunque peque de reiterativa, los poemas de Alejandra me llevan a sentimientos muy fuertes y la poesía de Cortázar eleva mi espíritu a las cumbres.

Cuando escribes, tus textos quedan así o los retomas varias veces hasta que los sientes terminado.
Generalmente los corrijo ni bien termino de escribirlos. No puedo abandonarlos hasta hallar la música que te decía antes, me enseñó a encontrar Juan Carlos Marchesi. Ese deslizarse el verso solo, que no haya palabras que corten el ritmo.
A veces me sucede que no hallo la palabra exacta, es ahí cuando les doy reposo y los retomo más tarde.

Tres poemas de tu autoría que hayan marcado tu trayectoria. Por qué ellos.

INSOMNIO DE MARMOL

El ángel insomne
desvariaba entre mármoles.
Arruinadas ropas, vestía de musgo.
Contemplaba exánime, desde las alturas,
                                               la vida pasar al revés de los muros.
Rostro mellado, estáticos ojos.
Lloraba de noche,
                           
algunos lo vieron.
Murmuraba en silencio una letanía,
con voz de granito
                           
y mármol.                                                                                                                        
El ángel insomne 
sufría en silencio.                                                                                   
Desprolijos cabellos, frente erosionada.
Quiso una noche mirar las estrellas,
volar a la luna,
                     
salir de la cripta.
El cielo, implacable,
                     
descargó su furia.
Recordó al ángel
que él no era,
                    
que no existía,
sino en las penumbras de La Recoleta.

©Viviana Álvarez 

A este poema lo quiero mucho. Lo inspiró la foto de la carita de un ángel del Cementerio de la Recoleta, lo corregí con mi maestro y es ganador de un primer premio.

Pasión Trasegada
Bésame con tu boca gélida
Bebe toda mi sangre
Aspira mi vida entera
Hazme tuya en este momento.
Tus ojos de rubí
Recorren mi cuerpo desnudo
Que inerme se entrega
A esta inquietante pasión.
Pasión de fuego,
Pasión morbosa,
Pasión eterna y trasegada.

Recorreremos juntos
frenéticas negruras
Este amor vampiro
transgrede  todas las moralidades.

©Viviana Álvarez
Este es el primer poema “vampírico”, marcó el comienzo de mis escritos a ellos.

¿DÓNDE?

¿Dónde cantará tu risa?

¿Cómo  antes  de la nostalgia?

¿Mantendrás la paz del alma,
mirada transparente?.

¿Tu voz áurea, tu presencia?

¿Escuchará tu energía mi llamado?

¿Te proclamarás algún día?
¿Podré desgarrar este fantasma perverso,
que impide el sueño
incita melancolía?

¿Dónde serás ahora?
¿Dónde después de la ausencia?

©Viviana Álvarez
Este es para ese amor que perduró a través de los años, la distancia, el no saber del otro. Ese amor de siempre, que se instaló en el alma hace muchos, muchos años y sigue ocupando un lugar calladamente.        

En tu haber hay algún libro impreso y premios obtenidos. Cuáles.
Participé en dos Antologías, Mi País Escribe y VI Antología Anual especial de poesía y narrativa breve, ambas de Editorial Raíz Alternativa. De la misma editorial fui primer premio de poesía en el concurso Mi País Escribe, con los poemas INSOMNIO DE MÁRMOL, BOSQUE NEGRO y UN SALMO, gracias al cuál nació mi primer hijo literario, CONSECUENCIAS.

También seguro hay proyectos ¿podrías contar algo de ellos?
El proyecto inmediato es seguir adelante con la escritura e intentar perfeccionarla cada día un poco más, continuar trazando puentes de letras desde POEMAS EN AÑIL y la infinita colaboración de quiénes confiaron en mi sueño y lo tomaron como un compromiso. Sin ellos mi sueño no tendría alas.
Está la idea de editar un segundo libro, pero a su tiempo, léase economía. Sabemos cuán oneroso es la edición de un libro en Argentina, teniendo en cuenta que nuestro maravilloso oficio no tiene subvenciones de ninguna especie.

Viviana, mujer cómo se auto definiría.
Soy rebelde, soñadora, romántica. Incondicional con mis afectos, siempre presta a estar con ellos y ellos conmigo. Abierta y frontal, a veces impulsiva; algo que con los años voy aprendiendo a manejar. Hiper sensible y melancólica. Tranquila. Escapo de las riñas y los desórdenes. Prefiero la risa al llanto, pero no me prohíbo las lágrimas por emoción, que fluyen seguido.
Me gustan las reuniones con amigos hasta la madrugada, buen vino tinto de por medio, y, a falta de vino, café o mate. Si hay gritos a mi alrededor, producto de alguna discusión y no puedo irme, me abstraigo. No los soporto.
Muy mística, profundamente creyente. Una buscadora de lo oculto, lo insondable del alma.

Viviana poetisa, cómo señalaría su andar por el camino del poema.
Mi primer poema fue a los diez años, el típico escrito a los pajaritos y nubes del cielo. Hasta mi adolescencia seguí escribiendo en abundancia. Tuve un paréntesis de catorce años (los que duró mi matrimonio), durante los cuáles no escribí nada.
Una noche de 2001, las musas retornaron en una prosa al Rey Arturo y desde allí he continuado esta senda. Este camino que siento es el mío, mi lugar en el mundo.
Me gusta inventar palabras o condensarlas, algo que aprendí leyendo a Girondo. Me gusta cambiar la grafía de los poemas, tratar que no sean siempre lineales.
“Vengo de la hondura de la noche…” así se inicia un poema mío y así siento mi poesía. De esas honduras que se instalan y necesitan fluir hasta las cimas.  

Ya este frío de final de otoño bonaerense nos señala el momento de hablar de aquellas cosas que nos dan tibieza, a veces pesares y otras alegrías. Qué piensas del amor… y de la amistad.
Saberse entre amigos tiene una magia muy especial. Tengo pocos amigos pero de los muy, muy buenos. Los que prestan la oreja para los pesares, el hombro para las lágrimas y las risas para compartir alegrías y logros. Es fundamental la amistad puesto que nos deja saber que no estamos solos en el mundo, que siempre, aunque sea al alcance del teléfono, hay una voz, una presencia.
Estar enamorado es el estado ideal. Encontrar “la Otra Parte” el alcanzar el cielo. Estar enamorado es sueños, alegrías. Una senda compartida, tener junto a La Persona Elegida y elegirla cada día al alba y al anochecer. Es transitar los dolores a sabiendas que hay alguien a nuestro lado que recoge esas penas y las transforma en risas y acompaña.  

Oscurece en Lanús nuestro último café caliente nos señala el final de esta charla imaginaria, pero tan cercana como se puede sentir el afecto y la risa de esta mujer-poetisa que nos lleva por los senderos de las emociones. Quisieras decir algo más, agregar algo que ha quedado en la mente sin salir o alguna pregunta que hubieses querido que te haga y no la hice.
Nada más agradecerles a Tere y a vos Eliss (así con dos eses), la generosidad por permitirme este espacio, este llegar a los lectores desde mi alma, como me gusta expresarme. Gracias por el maravilloso cuestionario Eliss, profundo y que cala hondo para que salga a la superficie lo recóndito del entrevistado, cuidado y respetuoso.

 

¿Nos regalarías tres poemas tuyos para leer y disfrutar?

inscribió penas en lápidas

que no saben de memorias

©Viviana Álvarez

Cronos urde trampas al sino de los mortales
los relojes no saben del tiempo cautivo en gotas de agua
ni de almas que transitan senderos inabordables

ventanas absurdas enmarcan la vida en retazos de lluvia
mientras cae la arena en taciturnas campanadas
dibujando eternidades allende vidrios biselados

ha de llegar el momento que
mude sierpes en sirenas
con cantos ignotos que acerquen voces
silentes de espera

©Viviana Álvarez       

 

Vengo del sur
desdentado y terroso
de  contradicciones   y contrastes.
Vengo del sur fábrica cerrada
obreros y hambre.
Del sur estancado
en rumores populosos.
Con urbano que puja.
Y no nace

©Viviana Álvarez  

 

Leer obra de la artista

                 

 

 

Logo3.jpg (1650 bytes)
Artesanos - Escritores - Escultores - Fotógrafos - Pintores -  Misceláneas - Parvulario - Graffiti
Villa Sabina - Gacetilla - Libro de Visitas - Concursos y Eventos - Enlaces - Contáctenos
Ediciones Anteriores 
Artesanos - Escritores - Escultores - Fotógrafos - Pintores - Misceláneas - Parvulario
Copyright © 2000/2007  cayomecenas.com  - Todos los derechos reservados.