ENTREVISTA EXCLUSIVA A
MIGDALIA B.MANSILLA ROJAS

Por Elisabet Cincotta




Migdalia B. Mansilla Rojas, escritora venezolana se destaca por su decir tan peculiar, marca cada fecha con el sentimiento íntimo que la guía en su poética.
Café por medio, imaginario, Alma llanera de fondo musical, y una esquina del San Telmo porteño hacen posible esta entrevista ojos que miran ojos, manos de mujeres que se acercan a través de la palabra.

Migdalia, mujer venezolana, dónde naciste, cuéntanos esa característica tan especial de tu lugar natal.

Nací en la tierra del Sol amada, como bien lo dijo el poeta. Nací en la tierra del petróleo, donde el calor se confunde con el calor de su gente dicharachera, alegre, cantarina, que tiene en su música el orgullo de la gaita, las décimas y las contradanzas. Donde por las calles de Maracaibo se pasea el tiempo detenido en unas mantas guajiras y en un andar con lo llamado de “última generación”. Nací en Cabimas, Edo. Zulia. A orillas del Lago Coquivacoa o de Maracaibo. Una tierra donde su mejor emblema radica en el amor por la palabra, en la música, en su artesanía mezcla de lo indígena con lo negro y criollo de nuestras razas. Poetas de corazón todos, deportistas destacados. Orgullosa soy de mi patria chica.

Qué te ha llevado a organizar tu vida en Mérida.
Mérida es el resultado de un ascenso en mi trabajo como Educadora y un sueño guardado de antes, en la bohemia de su ser como ciudad universitaria, germen de ideas, de pláticas profundas en un café o posada de corredores y jardines con patios internos, aquí donde estamos tú y yo, aunque sientas tu cuerpo allá en Berazategui, Argentina, estamos aquí, saboreando un café o una copa de vino. Te decía, me había graduado en la Universidad de Los Andes, en San Cristóbal, Edo. Táchira y a los dos años de estar ejerciendo la docencia en aula de clases, recibí el aviso para ejercer mi especialidad como Coordinadora de Orientación, en Mérida, Edo. Mérida. Eso fue en el año 1975, ya estoy jubilada y el encanto de Mérida me cautivó por siempre. Sus montañas, su Serranía Andina, las cumbres nevadas que evocan a las Cinco Águilas Blancas del Escritor Don Tulio Febres Cordero. El clima siempre primaveral y su gente hermosa de ruana y flor. Vivo en un paraíso, donde sólo basta estirar las manos para tocar las montañas. ¿Se puede pedir más?

Partir del lugar natal debe haber sido toda una experiencia, cuáles son las dificultades que presentó tu desarraigo y cuáles sus beneficios.
MM- Partí primero de mi casa, en Cabimas a estudiar en un Internado en Trujillo, Edo. Trujillo. Terminaría allí mi Educación Básica, en ese entonces llamado Tercer año de Bachillerato y seguiría con los estudios del Ciclo Diversificado. Y así ocurrió, tenía catorce años cuando comencé el tercer año y seguí con el primer año de Ciencias en el Diversificado…craso error. Las Ciencias Físicas, Químicas, la Matemática y cuánto trataba de los números, se me resistían a calificaciones altas y se menguaban en bajas que no llenaban ni mis expectativas , ni lo que descubrí y sabía de siempre, las materias humanísticas opacaban totalmente mi rendimiento escolar ante las otras materias, copando ellas mis intereses y mis mejores calificaciones. Así que a duras penas terminé el primer año de ciencias y mi padre en sano convencimiento, me sugirió, cambiara para la especialidad en Humanidades, cosa que hice y que me llenó plenamente, haciendo saliera airosa y con éxito de mis estudios secundarios.
Luego, a los dieciocho años partía a San Cristóbal, a realizar mis estudios universitarios, en una carrera que combinaba dos de mis pasiones, la docencia y la psicología. Licenciatura en Educación, mención Orientación Educacional y Profesional. Cinco años más fuera de casa, pero nunca fuera del hogar. Y mi hogar, antes de graduarme se trasladó a San Cristóbal, donde hasta hoy radican mis padres y parte de mi familia.
El beneficio mayor que he tenido, sentido, en este salir de casa a temprana edad, primero a estudiar y luego a trabajar y a forjar mi vida, ha sido la madurez que he adquirido, la responsabilidad conmigo misma, el compromiso de ser mi mejor intendente. En esa medida he podido ser para los demás. La dificultad, las nostalgias que a veces se anidan por la familia habitando en la distancia física.

¿Tu profesión te ha dado satisfacciones? Cuál es tu profesión y cuáles satisfacciones.
Como te dije antes. Soy Licenciada en Educación, mención Orientación Educacional y Profesional, luego de graduada, seguí mis estudios en la mención Evaluación Escolar. La Matemática ya no fue ogro y menos la Estadística, bases para esta última especialidad.
Me preguntas sobre las satisfacciones, te diré algo, respondo siempre que me preguntan si tengo hijos, que no, que no los tuve paridos por mí, no me casé nunca, ni nunca la maternidad fue en mí, mas, en mis alumnos, en todos, en cada uno de ellos, tuve , todos los hijos de sueño que cualquier mujer puede desear. Llenar esa parte dormida y que a veces se despierta rugiendo desde las entrañas, ha sido una de mis satisfacciones personales, muy mías. Profesionalmente, encontrarme con ellos o que ellos me encuentren, abrazarme y darme las gracias por haber sido su guía y haber ayudado a encontrar sus caminos profesionales, saber que puse un grano de arena en su formación como seres humanos y como educandos que saldrían al estudio superior y de allí al campo de trabajo, ha sido y es la satisfacción más grande. No he pasado en vano por mis años de ejercicio profesional si hay quienes hoy me recuerdan y me llaman, mami, madrina o Migdalia querida.

Por qué escribir
Querida Elisa, tu pregunta, justa el hacerla a quien se conoce como escritora, me ha llevado a rumiar mil respuestas. ¿Por qué escribir? Podría decir, porque al aprender a leer de inmediato había que saber escribir, o tal vez, desde que me conozco y sé de mí, desde los dos años y once meses de edad, tengo ya conciencia de mi existencia y recuerdos-, mis padres me leían toda la prensa, todos los suplementos con muñequitos, me relataban sus historias y cuentos sabidos por ellos, mi padre, me leía poesía y sin saber por qué, se me apretaba mi pecho de niña, imaginando al niño que sufría en el poema que me leían. Quizás, porque supe de siempre el poder de la palabra, quizás, porque descubrí temprano que ella es el vehículo justo para comunicarme; tal vez fue el rasgar de la pluma o del lápiz sobre el papel y descubrir que podía unir unos símbolos y crear la palabra o a lo mejor querida amiga, escribo porque es la manera que tengo para expresar lo que llevo dentro, para dejar constancia de mi pensamiento, para hacer catarsis en un momento dado, escribir un cuento que la imaginación crea, hacer una carta a un amigo que esperaba un consuelo en la distancia, o simplemente para escribir un poema de amor, una denuncia o el dejar correr lo que llamamos alma en la tinta y hacerla palpable en un papel en blanco, fascinación eterna en mí.
Escribo, aunque suene a bolero, porque es mi pasión y mi delirio.

Hay una característica especial en tu poesía y es la fecha, allí desde mí te veo, veo el sangrar de la palabra desde tu corazón, por qué la fecha.
 Una amiga escritora, vasca, María Eugenia Lizeaga Tamayo, describió con justeza, en unas palabras para un preámbulo de uno de mis libros inéditos a publicar, “que un día cualquiera a Migdalia se le había ocurrido humanizar las fechas” y tiene razón. Un día mientras escribía la fecha en que había escrito un poema, miré el mes, el día y el año, y me dije, está bien, es este el espacio tiempo, el aquí , el ahora, termino de escribir y es el tiempo de los hombres, la constancia que queda de un calendario, pero… ¿realmente es la fecha sólo eso? ¿O es el momento, el sentir, el pensamiento, el motivo, la consecuencia de lo vivido, la razón de lo escrito?
Y así, en cada escrito mío, como mi sello personal, quedan plasmadas las fechas “humanizadas”. El porqué de ese decir que dejo sobre el papel, el momento que hizo surgiera el mismo o el razonamiento /conclusión que inspiró la prosa, el poema…lo plasmado en palabras para que el lector se ubique en mi sentir.
De allí las fechas como apéndice ya necesario, de todo cuanto escribo.

Alguna vez el amor golpeó tu puerta, cómo se sale airoso del desencanto y/o cómo se mantiene el encanto.
¡Ay Elisa, qué punto vulnerable! El amor no sólo ha golpeado a mi puerta, ha arrasado mis puertas, mi casa, mi todo. El amor ha sido el eje, el motor que me ha hecho vivir, seguir, ser feliz, reír. El amor ha sido en contraportada del libro, la lágrima que siempre salta furtiva, sin permiso, liberando el agobio del corazón estrujado. El adiós ha marcado despedidas, unas más fuertes, otras que se resisten a irse definitivamente y alguna que pasó tan rápido que ni cuenta me di si hubo alguien allí realmente.
El amor en pareja, es compromiso, lealtad, entrega, amistad, pasión, celo, piel. Es un todo que si no se construye con bases firmes y criterio maduro, se cae como un castillo de naipes. He escrito más de mil poemas a la nostalgia que me ha dejado el amor. Salir de ello es una empresa que cuesta, pero al salir del duelo de la pérdida, se puede seguir y mirar las nuevas luces.
Mantener el encanto en el amor, está en el enamorarse cada día del ser amado.

Eres un ejemplo de luchadora, una mujer que ha vencido su enfermedad y que es ejemplo a seguir. Qué palabras dirías a otras mujeres que pasaron o están pasando por ese trance.
¡Mi enfermedad! Y se preguntarán ¿cuál es esa enfermedad? Pues, esa misma en la que están pensando, el cáncer. En mi caso, un cáncer de mama, lo que me llevó a una mastectomía radical de mi seno derecho. Por supuesto a todo el tratamiento de quimioterapia y radioterapia.
Enterarse que una sufre de cáncer, sin sentir otros malestares que no sean los de siempre, nada fuera de lo común, es un impacto, no lo niego. Mi preocupación no radicó tanto en mí como en lo que iba a ser para mis padres ancianos ya y para los seres que amo y me aman. Pero, el optimismo, el haberlo descubierto a en el momento justo, el haber hecho todo lo necesario y prescrito por los médicos en el tiempo que se debía hacer, hizo posible que lo venciera. No sé cuánto voy a vivir, eso nadie lo sabe, lo que sí sé es que hacen ya siete años que me lo descubrí y lo ataqué cual adalid en la mayor de las batallas. Tuve a los seres amados conmigo, fueron bordones, guías, hicieron por mí y yo por ellos desde el momento que jamás me vieron derrumbada, llorando o rumiando pesimismos que no caben en momentos así. Reír, estar alegre y tener en los tratamientos el elixir de la vida y en los médicos la guía y el abandono en su sabiduría para ayudarme a sanar fueron la fórmula para enfrentar la enfermedad estigmatizada por todos, cuando hay otras que son terribles igual y con las que hay que aprender a vivir. No hay que temerle a las palabras, cáncer, diabetes, cardiopatías, enfermedades renales, etc., sólo hay que conocerlas y si se atreve a anidar alguna en uno, darle la batalla... A todos los que me leen en este instante, les digo algo que es lema de la Asociación Anticancerosa de Venezuela, y con el que me levanté desde niña: “el cáncer es curable, si se diagnostica a tiempo”. A revisarse periódicamente, que el médico nos tenga informados y nosotros a él.

Migdalia poetisa, qué poetas son básicos en tu transitar por las letras.
MM- Tengo que decirte la verdad, no tengo poetas iconos de una sola línea o de una guía absoluta. Tendría que nombrar a muchos, por no dejar de hacerlo, te digo que desde pequeña he admirado a los venezolanos, Andrés Eloy Blanco en su poética maravillosa tocando el lirismo o los versos de los Palabreos que tan bien supo escribir; Juan Antonio Pérez Bonalde en su Vuelta a la Patria, o en su elegía maravillosa dedicada a su hija Flor. A Ernesto Luis Rodríguez y su poemas criollos, a Andrés Mata. Al uruguayo Mario Benedetti, en casi toda su obra, A la peruana Nelly Fonseca Recavarren, a los argentinos, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Enrique P. Maroni, a los chilenos Gabriela Mistral, Pablo Neruda; al cubano, José Ángel Buesa; a los españoles , Rafael de León, Pedro Salinas, Lorca, Machado, Góngora, Fray Luis de León, Antonio Chaita y un largo, larguísimo etc.
Sin dejar de mencionar a poetas conocidos por mí, venezolanos, escritores , editores de sus propias obras, locales, así como a quienes he tenido el gusto de conocer a través de internet y a quienes tengo dentro de la poética contemporánea como grandes exponentes de la lírica de hoy, con quienes he tenido el placer de compartir y aprender, entre ellos y perdonen si se me escapa alguno, Elisabet Cincotta, Graciela Wencelblat, Lola Bertrand, Gustavo Tisocco, Diana Poblet, Carmen Pinto, María Eugenia Caseiro, Rebeca Montañez, Andrea Sánchez, Raiza González, Delsye Caron, Gabriela Delgado, Viviana Álvarez, Tere Casas, y muchos, pero muchos más, que no por escaparse los nombres, no son en mí grandes deleites en mis lecturas y ejemplos de sus talentos.

Qué poemas de otros poetas abrieron tu vida a la poesía.
Me marcó sobre manera, Vuelta a la Patria de Juan A. Pérez Bonalde, todos los poemas de Buesa; de Andrés Eloy Blanco, su Renuncia y todos sus Palabreos, de Andrés Mata, Música triste, del poeta mexicano, Guillermo Aguirre y Fierro, el Brindis del bohemio y tantos más, que pasaría horas describiéndolos.

Cuando escribes tus textos nacen y así quedan o los dejas leudar, como suelo decir, antes de terminar de parirlos.
Soy de signo Tauro, es decir paciente, pero confieso que escribo y suelto lo escrito de una vez, luego, al releerlos, me doy cuenta de alguna cosilla y entonces corrijo, acomodo, inclusive lo pongo a consideración de amigos poetas, como a ti, mi querida amiga y escucho sus sugerencias. Eso me ha permitido aprender y crecer dentro de este oficio que significa el escribir. Lo ideal sería el dejarlos flotar y que estos se líen en las pupilas, para que al saltar a la palestra, salgan ya refulgentes. Espero adquirir ese buen hábito alguna vez y pronto.


Tres poemas de tu autoría que hayan marcado tu trayectoria. Por qué ellos.
Quizás de los primeros que escribí…Horas muertas, por todo lo que representó en ese momento, eran tiempos de transición en mi manera de escribir.



Horas muertas

Hay horas que son muertas,
en las que no hay
ni tiempo
ni espacio.

Hay horas en que los ojos
son cavernas sin luz,
en que las manos se descuelgan
de los brazos
se caen
y se deshacen.

Hay horas que son muertas,
donde ya no late corazón alguno
donde ya no hay alma que guíe
pasos
ni senderos.

Hay horas en que hubiese sido mejor
no haber nacido.

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: hace mucho ya, cuando comenzaba a escribir en la net y un "algo" me agobiaba el alma.
Marzo de 2002



Otro poema, Espejismo. Más maduro, más de arraigo.

Espejismo

No le temo a la hora menguada del tiempo,
ni a las sombras que acompañan los atardeceres,
ni le temo al llanto de los sauces en las noches
donde la luna esconde abismales presagios.

Le temo sí, a la profunda esencia de mí misma
reflejada en un espejo pintado de cenizas,
en un escudo donde naufragan amarantos,
donde se erige la efigie de la muerte
en vana ansiedad buscando quimeras.

Allí encuentro, a esa otra yo, desconocida,
temblorosa entre las nieves sonámbulas
y los crisantemos de humo,
reflejada en ese espejismo de vida
que se esfuma por los cristales rotos,
donde danzan visiones arrasadas
hasta el sótano infinito de la melancolía.

No le temo, no, a la hora menguada del tiempo,
le temo sí, a la otra que vive en mí y que a veces…
se asoma.

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: de repente, ante el vuelo de alguna golondrina.
Noviembre 25 de 2006


Otro poema emblema sería Mi costado izquierdo

Mi costado izquierdo

Una noche de esas noches de compartir los íntimos secretos, te pedí escribieras un poema que llevara por nombre, mi costado izquierdo, escribiste otro y pasaron los días y supe de cierto que no sabías cómo escribirlo, porque en tu corazón no estaba grabado el sentimiento que se guarda... en el costado izquierdo...


Hogar del corazón que lleva tu nombre,
costado oeste de mi cuerpo,
balance perfecto del eje que me guía,
lugar donde guarda la memoria
su llanto en el silencio,
eres un bosque de sentires donde se juntan
en un momento cuerpo y alma.

Bajo el pecho que me queda vivo,
mi costado izquierdo
guarda como avaro usurero,
el tesoro inmenso del amor que nació un día
para ser:
¡el arrase de la vida que por ti estoy viviendo!

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: por si no lo sabías: tienes un costado izquierdo. Por si no lo comprendías, allí se guarda al corazón. Por si no lo sabes: no desvarío, no tengo disociaciones mentales, es que nunca: comprendiste, supiste, ni sentiste... ¡nada!
Octubre 14 de 2005



En tu haber hay libros impresos y premios obtenidos. Cuáles.
Si, hay un Libro de Poemas, “Entre dos mundos…unos poemas” escrito, editado y publicado conjuntamente con Delsye Caron, escritora panameña-norteamericana, que por esas cosas de la modernidad, nos conocimos por las redes de internet, haciendo posible sus viajes a Venezuela y la oportunidad de escribir un libro con poemas suyos y míos.
Actualmente estamos trabajando en un nuevo proyecto de publicación.
Registrado y para publicación, “La vida es un bolero y un tango también”, donde mezclo narrativa y poesía.
Otro libro inédito de narrativa en cuento corto, titulado “El delantal”   En prosa y poesía “Una razón para existir”    En prosa, poesía y estilo epistolar: “En la vaciedad del tiempo”, contando con aportes de Delsye Caron.
Concursé en el Cuarto Certamen Internacional de Poesía y Cuento Breve Mis Escritos, Lanús, Argentina, donde me fueron otorgados los siguientes atributos:
1º Premio en género cuento, plaqueta y diploma, por la obra titulada “El delantal”
Esta obra aparece en la Antología “Letras al Viento” De Ediciones Mis Escritos.
4º Premio en género poesía, medalla y diploma, por la obra titulada “Al desear tu luz”
Distinción especial, por haber sido seleccionada Finalistas en ambos géneros.
He sido publicada en varias Antologías de España y América.

También hay proyectos, ronda por ahí el bolero y el tango, quizás sean proyectos a largo plazo, pero ¿podrías contar algo de ellos?
Bien, ya lo develé en la pregunta anterior, es un Libro donde mezclo narrativa y poemas; “La vida es un bolero y un tango también”, es un recorrido por el amor en todas sus etapas, desde el enamoramiento hasta el desamor, el duelo, el despecho. Es decir, como dirían aquí en Venezuela, un barranco total, donde se cantan boleros y se lloran tangos. Espero hacerlo con su toque de humor, ya sabemos, la vida es un melodrama constante.

Migdalia, mujer cómo se definiría.
¡Ah! ¿Cómo definirme? Casi te pongo un poema que escribí hace mucho tiempo donde declaro De la manera que soy. Pero no te preocupes no pasará de una amenaza, resumo diciendo que soy, una mujer apasionada por todo cuanto emprende. Amorosa, amiga, constante, terca, paciente, fiel.
Celosa cuando ama y la distancia se interpone.
Amante de la buena mesa y de lo que imaginas también.
Me gusta aprender, cuestionarme y cuestionar, pienso, soy analítica, amante de la filosofía, la psicología, la pintura, la música, amante de la naturaleza y sobre todo…mujer en toda la extensión de la palabra.

Migdalia escritora cómo señalaría su andar por el camino del verbo escrito.
Pues mira, siempre he escrito, desde que supe escribir, es más desde antes, dibujaba garabatos en cualquier espacio de cuaderno, libro, lo que cayera en mis manos, y luego los leía, les relataba a mis padres lo que había escrito, no llegaba a los cuatro años.
Por el verbo he recorrido por todos sus caminos, hasta llegar a hoy, a un estilo de vanguardia en versificación libre. Me gusta la prosa, el estilo epistolar, en otras palabras, no me pongas un papel delante, una pluma, un lápiz en las manos, se van solas y escriben y escriben…
De hecho tengo varios blogs en publicación, escribo para varias páginas web, y me muevo entre las palabras como pez en el agua.

Aquí sentadas bajo un cielo estrellado y al oído qué opina Migdalia del amor y la amistad.
¡El amor amiga! ¡El amor! Tanto escribir sobre el amor, tanto pensar en él, tanta pasión en cada letra que lo define, tanto ser en el otro ser, tanto sentir…y después de tantos tantos, pues el amor es un todo que todo lo llena, como también todo lo puede vaciar. Para mí es el sentimiento único, que adjudicamos a familia, amistad, seres vivos, pareja…etc. El amor es un compromiso de vida.
Sin amor, no creo se pueda andar con una sonrisa estampada en el rostro.   Sobre la amistad, es para mi el sentimiento más grande que se pueda brindar a alguien, es el más desinteresado, noble y desprendido. Al hermano no lo escoges, al amigo si y lo haces hermano  Además, siempre declaro, los amores pasan, los amigos quedan.  Es un privilegio el llamarse amigo.

Ya nuestra esquina elegida tiene luces encendidas y un halo marca a esta mujer de la poesía. Ha sido un honor muy grato compartir esta charla contigo. Quisieras decir algo más, agregar algo que ha quedado en la mente sin salir o alguna pregunta que hubieses querido que te haga y no la hice.
Quizás me hubiera gustado hablar un poquito sobre otra de mis pasiones, la pintura, ya que ella es una parte importante de cómo escribo metáforas o describo imágenes. Es un arte que me llena mucho, no pinto con frecuencia, pero cuando lo hago, lo hago pensando en alguien o a quien le regalaré mis cuadros, generalmente en acuarela, grafito, tinta, carboncillo.
Eso sí, confieso soy una empírica total en la pintura, si escribiendo me defino como una descarada atrevida que escribe palabras que pretenden ser versos, en la pintura soy, no digo el descaro total, el atrevimiento a la millonésima potencia. Pero todo lo experimento en lo que al arte pictórico se refiere en técnicas hasta artesanales, vistas en bohemios pintores de calle.
Por lo demás amiga, ha sido un placer, un honor el que me hayas brindado con tus preguntas inteligentes y cercanas, la oportunidad de dar a conocer a Migdalia Mansilla Rojas, una mujer de 57 años, que vibra con la palabra que se viste de poesía.

¿Nos regalarías tres poemas tuyos para leer y disfrutar?
Con mucho gusto amiga.

Súplica

sobre esta piel que me cubre
                                  inventa otra
                                          hazla sonido
                                                  caricia / llanto
encuentra la transparencia
                                     donde tejerla
dibuja un rostro
con mirada alegre
-no te importe la tristeza de sus ojos-
descubre entre los bosques
el tiempo mágico
                              el momento justo
                              cuando comience mi carne
                              a temblar bajo tus manos

te suplico
crea sin demora
una piel nueva sobre la mía
                                                   vencida

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: hoy, al mirar mi piel transfigurada y ceniza.
Mayo 07 de 2007

 

La grieta

la muerte siente por nosotros
las manos escarban en la tierra árida
l
loran las piedras
me muestras un hilo de sangre
cayendo de tus labios

la grieta en ti perdur
el abismo en mí

y en este divagar sin rumbo
seguimos existiendo  heridos
por este sentir que nos hunde
bajo palos en cruz
en la pena que no somos

Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: en este estío inmisericorde.
Marzo 18 de 2007

 

Prométeme


si al cerrar los ojos
pudiera partir a cualquier lado
si en lo más hondo de la nada
terminara sembrando alguna luz
en la silenciosa vigilia de los tiempos
prométeme
que marcharemos juntos hasta la orilla
donde dejaremos que el lamento se despida
en la lágrima rebelde que siempre brota
al pronunciar la palabra olvido


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al despertar de un sueño.
Marzo 28 de 2007

Ver obra de la artista

                 

 

 

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