En un gran hormiguero vivía
Pepita, era una de las hormiguitas más pequeñas y traviesas de este
hormiguero.
Una noche de lluvia, se le ocurrió
asomar su cabeza para ver la lluvia y en ese mismo momento venia
una corriente de agua, barro y piedras que la arrastraron hasta
los cultivos de maíz, allí como pudo se tiro en las hojas de
estas plantas para salvarse.