Érase una vez una mariposa que en su vuelo hacia el infinito, se sintió atraída por una ciudad y la gente que habitaba en
ella.
Decidió acercarse y encontró que sus habitantes eran todos niños, allí reinaba la felicidad y la
alegría.
Como sentía mucha curiosidad se detuvo a ver si lograba conversar con ellos.
Animación y dibujo:
Francisco A. Villarreal
Gentilmente se posó sobre una rosa a observar, un pequeño grupo jugaba en un hermoso
jardín, entonces se dio cuenta que estos niños no eran como los otros que ella conocía… eran de
gelatina, tenían diferentes colores y para comunicarse entre ellos en vez de hablar tocaban un pequeño instrumento musical, cuyo sonido la dejó
encantada.
En ese momento uno de los niños noto su presencia y quiso tocarla… muy asustada trato de
volar, pero el niño le canto y en su canto le decía: no te asustes… que nosotros los niños de
Júpiter, amamos la naturaleza, damos la bienvenida a todo el que se nos acerca… puedes quedarte si así lo
deseas, pero primero tendrás que conocer nuestro secreto para la felicidad… si lo
compartes, podrás permanecer.
¿Cual podría ser ese secreto?
El secreto dijo: es no detenerte ante nada, nunca dejar de ser niño, brillar en la luz del
creador.