MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616)

Francisco Arias Solis

 

 

"Yo que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo."
Miguel de Cervantes.

LA POESIA DE CERVANTES.

Nadie que haya leído a Cervantes duda de que fuera poeta, porque no cabe duda de que lo era, y de lo más alto que hemos tenido. Sin embargo, Cervantes llega a dudar de su capacidad poética, escribiendo como escribe antes de su muerte en el Viaje al Parnaso. "Yo, que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta / la gracia que no quiso darme el cielo".

Cervantes era poeta. Un poeta más original y valioso de lo que se cree, tanto como poeta lírico que como poeta dramático. De Cervantes puede afirmarse, que maneja ambas formas de versos, lírico y dramático, con no inferior destreza ni menor saber técnico que aquellos con que los maneja, digamos, un Lope.

Cervantes quiso indudablemente mostrar que disponía de la gracia del poeta. La Galatea, su libro primero, es todo él libro de poeta. Las obras dramáticas en versos de Cervantes nos muestran que dispone de toda la gama y variedad de versificación que era posible entonces emplearse; sólo con ellas queda patente, basta leerlas, la capacidad poética del autor. 

Se ha dicho que la prueba de un poeta, una de las pruebas del poeta, es la capacidad para cantar. Y en las seguidillas de Rinconete y Cortadillo, Cervantes nos muestra que es un poeta nato. "Riñen dos amantes, hácese la paz; / si el enojo es grande, es el gusto más". O bien esta otra seguidilla no menos bella que la anterior: "Detente, enojado, no me azotes más; / que si bien lo miras , a tus carnes das".

Cervantes nos dijo el orgullo que sentía ser el autor del soneto "Vive Dios que me espanta esta grandeza". Este soneto del que tan ufano estaba Cervantes nos habla de otra cualidad suya: lo que en él se destaca no es tanto la retórica de la composición, sino su humanidad. Cervantes nos ha dejado varios sonetos excelentes, como aquel "Cuando Preciosa el panderete toca" o aquel Don Diego Rosal, con su hermoso verso final: "Sólo ésta rosa vaya eternizado".

Si es manifiesto que en Don Quijote, las Novelas ejemplares, el Persiles y la Galatea es el mayor poeta de nuestra lengua, supone falta considerable de respeto y de atención a quien es él, no considerar su magnífica poesía en verso. A Cervantes no le faltan soltura, fluidez, dominio del verso. Los versos de Cervantes arrancan a cantar con gracia e ironía, dos cualidades del poeta. "Suelen la fuerzas de amor / sacar de quicio las almas".

Léanse o reléanse sus versos todos, dramáticos y líricos, y los inclusos en su obra en prosa, no sólo los "sueltos" pues en todos ellos se encuentra el encanto de la poesía cervantina. Leamos sus versos con menos telarañas en los ojos, porque muchos dones líricos y saber de poeta hay en ellos. Que no se pueda decir de nosotros, lo mismo que Cervantes dijo de los Argensola: "Que tienes para mí a lo que imagino / la voluntad, como la vista, corta".

Mi guerra es no ir a la guerra
. Fco.Arias Solis

 

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