Christine De Pizan: 
La pluma es más potente que otras cosas que comienzan por "P"

Luisa Elena Betancourt (*)

 

Antes de seguir nuestro recorrido con pintoras del Renacimiento, conozcamos a la primera mujer intelectual que se ganaba la vida como escritora en la Edad Media. 

Christine de Pizan nació alrededor de 1364 en Venecia, Italia. Su padre era médico y profesor de astrología. En 1389 su padre decide mudar a la familia a Francia, donde poco tiempo después se convierte en consejero de la corte de Carlos V. 

Christine fue educada por su padre a pesar de los reproches de su madre. A los quince años contrajo matrimonio con Etienne Castel, un hombre educado y bastante mayor que ella. Castel la estimuló y la apoyó a continuar con su vida intelectual.

A los veinticinco años Christine quedó viuda, sin herencia, con tres niños, una mamá que reprochaba su erudición y una sobrina a quien mantener. La herencia familiar había sido reclamada por los hermanos varones.

De ahí en adelante, Christine no tuvo otra opción sino ganarse la vida con su pluma y su talento. Escribió poemas, baladas y alegorías para patronos aristócratas. En su taller se copiaban a mano los volúmenes de sus escritos (antes de la invención de la imprenta) y contrataba a pintoras para las ilustraciones, como fue el caso de Anastaise, de quién Christine decía: “No se encuentra una artesana en toda la ciudad de París que la pueda superar”.  En 1418 escribió su autobiografía titulada “La Visión de Christine” que causó sensación, pues ninguna mujer había escrito sobre si misma antes. Escribió tratados sobre la instrucción moral, la educación de las mujeres, la política, la guerra y las virtudes femeninas.


Las contructoras de La Ciudad de las Damas


Presentandole su libro a Isabel de Bavaria

El asesinato de Louis de Orleáns y la revuelta civil que siguió al evento, conmovieron e influyeron a que escribiera “El Libro de Proezas de Armas y Caballería”.  Christine mantuvo correspondencia con personas prominentes de su tiempo. Admiró las hazañas de la joven Juana de Arco y le dedicó uno de sus escritos.

La vida intelectual que llevó Christine de Pizan, en tiempos en que se pensaba que las mujeres eran moralmente inferiores e incapaces de razonar lógicamente, puede considerarse un acto de heroísmo. Su libro más crítico hacia la discriminación de su tiempo fue “La Ciudad de las Damas”, una alegoría que describe una ciudad habitada sólo por las más valientes, fuertes y virtuosas mujeres de la historia. Tres bellas damas personificando a Razón, Rectitud y Justicia, describen cómo la ciudad de las Damas se debía construir y cuales heroínas bíblicas o Greco-Romanas la habitarían.

Christine se retiró a un convento en 1418 donde siguió escribiendo. Murió en 1430 y su influencia siguió aún después de su muerte. 


(*) Es directora/fundadora del Centro Multidisciplinario de Arte Contemporáneo (CEMAC). 
Obtuvo el título de Master of Fine Arts bajo el programa Beca Fulbright. 
Es artista multidisciplinaria e investigadora de arte. Y escribe para valencia.com.ve


 

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