APROXIMACIONES ICONOGRÁFICAS E ICONOLÓGICAS 
DE JESUCRISTO  EN LA OBRA DE 
MANUEL ARJONA LEONARDI

(IV Parte)

Blanca María Huerta

Análisis iconológico de la obra Mi Cristo
Producto de sus inquietudes Manuel Arjona Leonardi propone una plástica constituida por la transformación del papel, como un pretexto para presentar el mundo interior del hombre marcado por las huellas del tiempo, siendo estas un registro bien sea de alegría o de dolor reflejado a lo largo de toda una vida; tal como lo expresó verbalmente el propio artista:

Yo lo que trato de hacer es buscar en el rostro la emoción, el sentimiento y definitivamente para mi en dos etapas que representan ese momento emocional: la niñez y la vejez. Los niños son puro sentimiento a pesar de que no tienen línea expresiva expresan muchísimo, hay mucha sinceridad y el rostro del viejo es el mapa gestual que se va dibujando de manera natural que nos va indicando cuáles fueron las emociones más acentuadas en la vida de esa persona. Si nos reímos mucho, pues indudablemente que eso va ha estar allí, si es una persona muy triste eso va a estar allí.

Por consiguiente su preocupación estriba en el estado de ánimo del individuo y ello se refleja en el gesto del rostro como expresión de los sentimientos. Mi Cristo, al igual que la mayor parte de las obras realizadas por Arjona, denota la predilección de este artista por representar al hombre en su devenir histórico. Este juicio valorativo coincide con lo expresado en una conversación cuando refirió:

Yo creo que Cristo en ese momento sintió toda la vida… está reflejando toda la vida a pesar de que supuestamente murió a los treinta y tres años, pero en esos treinta y tres años está toda la vida […]Hay que ponerse a analizar de Cristo que con tan pocos años de vida haya vivido tanto. Entonces yo creo que la vida es como la asumas, creo que la vida de Cristo nos está demostrando que no necesaria mente tienes que vivir ochenta-noventa años para llegar a ser viejo, la carga emotiva es la que te va envejeciendo, es lo sentimental, todo eso… lo que te va llenando de gestos, de emociones no necesariamente tienen que ser los años. (fig 1) 


Fig 1.- Manuel Arjona Leonardi, Mi Cristo. Detalle

Con este planteamiento Manuel Arjona devela que su intención es más que mostrar una etapa en la vida del hombre, él ha querido enfatizar en las huellas que han dejado los sentimientos de alegría o de dolor en el transcurso de la existencia humana. Por tanto, Jesucristo es representado como aquél que asume todo el dolor inherente a la condición del hombre, cuyo rasgo de sufrimiento se acusa en el envejecimiento físico que lo delata cuando asume su misión redentora. 

No es difícil entonces, mirar al pasado y hacer una analogía con el arte helenístico (h.323-31 a. C.) cuyos aspectos fundamentales de la filosofía y la religión, reflejados en el arte, intentaron demostrar los funcionamientos internos de la psique. La influencia del arte helenístico ha incidido en diferentes estilos y corrientes a lo largo de la Historia del Arte, como se evidencia en el renacimiento, barroco, clasicismo y realismo, cuando afectado por las circunstancias históricas de su momento, al artista le importó expresar sobretodo en la escultura, la experiencia del hombre.

En el mundo helenístico la preocupación por el estado de ánimo del individuo era fundamental para la filosofía y Aristóteles fue uno de los más interesados en explicar la naturaleza y efecto que producía el arte en el espectador. El estagirita como consecuencia de su mirada al mundo sensible, denominó en la Metafísica, causa eficiente, causa material, causa formal y causa final a los agentes que contribuyen con la creación de los objetos.

En su afán por definir la causa final de las actividades humanas, en la Poética, Aristóteles explica la función psicológica del teatro, para precisar la causa material de la tragedia; es decir el efecto teatral sobre las emociones (miedo y compasión) también aplicado a las artes.

Para el estagirita el rasgo más importante de la tragedia lo constituye la catarsis o purificación de las pasiones, relacionada ésta con la imitación que a su vez se refiere a la naturaleza del arte y la poesía.

La mimesis consiste en la imitación del hombre; pero no sólo de su apariencia externa, sino también del carácter interno, elemento que forma parte de la esencia natural de cada individuo. Así las grandes obras de arte helenístico presentan personajes con gran tensión emotiva o en ejecuciones de relajamiento. (figs 2 y 3) 


Fig.2 Laocoonte, Grupo escultórico firmado por Athenodoros.
 Museo Vaticano.


Fig. 3 Venus de Milo. 
Museo del Louvre

De igual forma, Arjona Leonardi a través de su obra representa al hombre física e interiormente, en actitudes típicamente humanas (fig 1) con el propósito de resaltar emociones traducidas en gestos exteriores, logrando así un mensaje de enseñanza que la experiencia, según Aristóteles, por si sola no puede transferir a los demás. 

El mencionado filosofo establece que el poeta debe recurrir a los gestos para conmover las pasiones, por ejemplo, en el arte helenístico la magnitud del sufrimiento se representó en la forma estática de un cuerpo contorcionado por el dolor y la expresión de un rostro que contiene los sentimientos del alma produciendo un equilibrio entre cuerpo y espíritu (fig. 2).

En el caso de la escultura Mi Cristo, la pasión y el sufrimiento se traducen en el envejecimiento físico del cuerpo y en la dignidad de un rostro fatigado que al llorar expresa la nobleza de su alma (fig. 4).


Fig 4 Manuel Arjona Leonardi, Mi Cristo, detalle

En las manifestaciones del arte helenístico hay un reconocimiento del pensamiento aristotélico que se aprecia en la emoción, el carácter y los gestos de los personajes. De la misma manera, en la época actual Manuel Arjona Leonardi expresa su ideología en sus esculturas, valiéndose del papel, material con el que obtiene un resultado similar al del arte helenístico, pero la introducción de ésta ideología en el arte cristiano, se debe a los artistas del renacimiento, cuando el hombre buscó representar la antigüedad romana con características propias de la tragedia griega.

La innovación de Manuel Arjona Leonardi radica en el empleo del papel, material no tradicional para la escultura, con el que logra representar al hombre en su devenir histórico, mostrando la expresión de la experiencia como un revival del arte antiguo.
 

 

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