SIN TITULO

Vicente Mulero Carbonell



No puedo darte nada que tu no puedas comprar, 
pero no me niegues la luz de tus ojos, 
no me niegues el placer de tu compañía, 
no me niegues tu voz, 
no me dejes sin tu cariño. 
Te puedo dar tanto dar tanto cariño 
que necesitarías dos vidas para acabártelo. 
No me niegues la ocasión de conocerte, 
quererte y entenderte, 
no me dejes sin verte. 
Solo puedo darte cosas intangibles 
como mis ganas de entenderte 
y agradarte y conocerte.
Me queda la luz de tus ojos 
y la calidez de tu sonrisa.
Solo sé tu nombre.
Mañana no podré alcanzarte.
Vuelas sola como la libertad.
Sigo atado a todos y cada uno de tus encantos.
Que tienen sus ojos azules que me han robado el corazón, 
que tienen sus labios que son una tentación 
en la que quiero caer.
Sus besos son una droga a la que quiero engancharme, 
quiero perderme en su cuerpo, 
me fascinan sus curvas en las que quiero navegar.
Solo sé su nombre y eso no me basta.
Quiero que sus manos me aprieten, 
que sus labios me embriaguen 
y que su calor me llene de vida.
Quisiera sentir su desnudez y que me llene de su néctar, 
quiero ser el mejor de sus amigos, 
él más fiel de sus amantes y su mejor confidente.
Quiero despertar en sus brazos.
Mañana seguiré esperando una señal que me una a ti.
No puedo tenerla pero la necesito como él oxigeno.
No puedo tener sus besos, pero soy un adicto a ellos.
No puedo dejar de quererla.
Si algún día la pierdo me habrá robado mi corazón.
Las palabras se quedan cortas a su lado.
Vaya donde vaya y haga lo que haga 
siempre la llevare en mi corazón, 
aunque jamás me correspondas, 
te llevare dentro de mí, clavada 
Como una dulce espina.
Cada día la quería mas, 
pero también estaba más próximo al odio.
Odio la soledad sí tu no estas.
Me hubiera gustado nacer en sus brazos, 
pero no tuve esa suerte.
Me hubiera gustado descubrir el amor en sus brazos, 
pero no tuve esa suerte.
Me gusta mucho perder el tiempo 
mirando sus gestos y reacciones.
Me gusta observar todo lo que hace.
Me gusta oír su voz cada día más.
Odio sus ausencias y silencios.
No te quiero por lo que eres 
sino por como me haces sentir a tu lado.
Me gustaría llegar a quererte.
Me gustaría llegar a entenderte.
Me gusta mirar tu cara, que ilumina mi vida.
Me gusta todo de ti.
Me gusta todo de ti hasta todos tus defectos.
Me gusta ver el mundo junto a ti.
Me gusta todas las cosas buenas que tu significas.
Me gusta todo lo que me haces sentir.
Me gusta todo de ti.
Pero nada te puedo dar, solo te puedo amar.
La primavera había llegado a su corazón 
tras un largo y frió invierno, los ojos de su amada, 
se encargaron de descongelar su corazón, 
lleno de ternura estaba dispuesto 
a cualquier cosa que ella decidiera, 
la voz de su amada era el sedante 
más poderoso que conocía 
y solo ella le llenaba de amor.
Tenia celos de su ropa, 
del aire que entraba en sus pulmones 
y de todo aquello que le alejara de ella 
y se odiaba a sí mismo por no romper el hielo 
y desvelar los secretos de su mente, 
se sentía enajenado por todo lo que ella significaba.
Quería descubrir los secretos de su mente.
Tenia celos de sus ausencias y sus silencios.
Sobre mi corazón, ha nacido el fuego de la pasión, 
la sangre fluye alegremente 
tras la visión de sus ojos y su sonrisa, 
me siento prisionero del tacto de piel 
y del licor de sus labios.
Quiero ser un naufrago en la isla de su cuerpo 
y explorar todos y cada uno de los rincones de su cuerpo, 
me gusta la suavidad de su pelo y la perfección de sus gestos.
Quisiera ser el capitán que vive en su corazón 
y darle lo mejor de mí mismo, 
pero solo tengo las ganas, 
no tengo dinero, no tengo pasado 
y ya no me quedan lagrimas para llorar sus ausencias 
y tampoco tengo su compañía y desde entonces 
los días me resultan fríos.
De mi boca ya no brotan mas palabras para ella, 
ya no sé que puedo darle solo el silencio vive a mi lado.
He aprendido a vivir con su recuerdo pero no es suficiente.
Tras tu marcha solo queda un cuchillo en mi corazón.
En mis noches te busco pero mi cama es muy grande 
y sin ti es como el mar, 
la cara de la soledad es mi única compañera, 
pero no me abraza, ni me sonríe como tu.
No mayor castigo que estar sin tus besos, 
que son dulces y suaves como el algodón.
Soy un muñeco en sus brazos.
Ella me robo el corazón.
Mi corazón ya no me pertenece.
Soy cautivo de todos sus encantos.
Cuando la miro el tiempo se para mi corazón se acelera 
y mi pulso se agita y las palabras se quedan cortas a su lado.
Cada día sigo más prendado de su voz.
Soy un naufrago en el mar de sus ojos.
No sé que le puedo dar para a su corazón llegar.
No sé que le puedo dar para un hueco en su mente lograr.
No sé que le puedo dar para sus afectos lograr.
No sé que le puedo dar para sus caricias lograr.
No sé que le puedo dar para de su compañía lograr.
No sé que le puedo dar para que me enseñe a amar.
Quisiera a su lado estar.
Quisiera a su lado el tiempo parar.
Quisiera en su cuerpo habitar.
Quisiera a su mente llegar.
Quisiera poderla abrazar.
Quisiera palabras a sus oídos poder susurrar.
Quisiera de ella poderme alimentar.
Quisiera a ella poderme entregar.
Quisiera en la cárcel de su cuerpo poder estar.

  

 

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