| |
Cuando Augusto fuera Emperador de Roma, su amigo Cayo Cilnio Mecenas rehusó toda clase de honores, aunque con frecuencia quedaba encargado de la administración del Imperio, durante la ausencia del soberano. Empleó su valimiento y sus inmensas riquezas en favorecer las Letras y las Artes, y protegió, entre otros, a Virgilio, Horacio y Propercio. Horacio consiguió, gracias a su gran amigo Virgilio, la protección de Mecenas, y en la Villa Sabina que éste le regalara, se dedicó, alcanzada ya la serenidad de ánimo, a la composición de versos de mayor elevación moral y estética. Gracias a la ayuda dispensada por Mecenas, su nombre ha pasado a la posteridad como sinónimo de generoso protector de las Artes. Inspirados en este concepto, hemos creado nuestra Villa Sabina (www.cayomecenas.com), donde esperamos, los artistas encuentren la tranquilidad necesaria para evolucionar hacia una obra superior, alentados por quienes nos visiten. Nuestra Villa Sabina está abierta a todos, los invitamos a participar, y desde ya, quedamos agradecidos por su colaboración.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
PEQUEÑO HOMENAJE A
MARÍA ELENA WALSH
"LA EÑE TAMBIÉN ES GENTE"
La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser
ñomos. Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses,
el unicornio. Todos evasores de la eñe. Señoras, señores,
compañeros, ¡amados niños! ¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos
han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya
nos redujeron hasta el apócope. Ya nos han traducido el pochoclo. Y
como éramos pocos, la abuelita informática ha parido un monstruoso #
en lugar de la eñe con su gracioso peluquín, el ~.
¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños?
Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes y los
ñacurutuces. En los pagos de Añatuya, ¿cómo cantarán Añoranzas?
¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo? ¿Qué será del Año Nuevo,
el tiempo de ñiaupa , aquel tapado de armiño y la ñata contra el
vidrio? ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua
guaraní? "La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa.
Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones. Hay signos y
signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K.
Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda,
la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en
peligro de pasar al bando de los desocupados después de rendir
tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui. A barrerla,
a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las
maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo. Pereza
ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta. Una letra
española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura
formateada y escaneada también por pereza y comodidad. Nada de
hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños. Impronunciables
nativos! Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra
con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece.
Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no
descartable, algo propio y compartido porque así nos canta. No
faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro
inolvidable Cesar Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios,
otonio. Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar,
salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania. La
supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos,
credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a
la hoguera dónde se debate nuestro discriminado signo. Letra es
sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!
¡¡¡ LA EÑE TAMBIÉN ES GENTE. !!!!
La eñe también es gente, María Elena Walsh,
Diario La Nación, Buenos Aires, 1996.
|